Liliana SaslaverPintora

El mate

El mate

Que es el mate?

Es un brebaje, es una infusión, es una bebida con poderes digestivos.

La verdad es que el mate puede ser muy muy digestivo.

Por otro lado podría decir que el mate es otra cosa, es algo más.

Tiene un misterio que los europeos estudian como a través de un microscopio, y luego de visitarnos se lo llevan de souvenir para alguna repisa, donde muere como adorno exótico.

Los uruguayos, ellos sí son los reyes del mate, allí todo bebé nace con un mate bajo el brazo, y no se lo desprenden nunca, es más, desodorante solo se ponen en una axila.

Bueno, como decía, y creo que ya esta muy claro, el mate es una bebida y a la vez no es solo eso.

Si bien es un líquido verde, entre verde esperanza y verde esmeralda, ráscame la espalda, perdónno pude resistir hacer esta rima.

Como decía se toma caliente pero no tanto.

Aquí hay una excepción, los paraguayos lo toman frío y se llama Tereré.

Pero volvamos al autentico mate, lo hay en su versión amargo, semi, dulce, o extra dulce como lo prepara mi primo de Tucumán (la capital del azúcar) con 8 cucharitas de dulzura por mate.

Decía, es un líquido que entra por la boca por medio de una especie de pajita de metal, tiene un colador abajo para que no suban los palitos que tiene la Yerba Mate.

Antiguamente era menospreciado por los gringos, decían que tomar mate era cosa de vagos.

Luego, con los años, pudo ingresar en los distintos estratos sociales y nos representó en el folclore local.

Pero no es una simple bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como ver comer pizza, escuchar football o tomar un café con leche con medias lunas.

Por otra parte el mate es lo contrario que la televisión. Ese aparato eléctrico toma la cabecera de la mesa, y se auto instala como si tuviera palabras sabias, obliga al silencio, y al menor ruido hay una seguidilla de chistidos.

En cambio el mate te ayuda a conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo, es el fiel compañero nocturno del estudiante, es un amigo cálido, literal y metafóricamente hablando.

Si es la mañana del domingo, no hay duda, debe ser acompañada con un mate con facturas y dulce de leche. Cuando de improviso llega un amigo a casa la primera frase es “hola” y la segunda “¿tomamos unos mates?”.

El mate está presente en las tareas del campo, y en las ciudades, irrumpe en la mayoría de las casas, las de adobe y las de ladrillo a la vista. Yerba siempre hay, y si no hay nueva, secamos la vieja al sol.

Es la mano amiga en las noches de insomnio, apuntala a los actores en los ensayos, y en esos momentos difíciles, previos a salir a escena. Es testigo de muchas declaraciones de amor y ayuda a los diálogos más duros de decir como: “…esto no puede seguir así”, o “…papá me voy de casa”.

La forma de cebarlo es todo un arte, hay maestros y maestras del mate.

El agua debe ser vertida en un punto imaginario junto a la bombilla, para que la yerba no se corte y dure más. Debe contener yerba en 2/3 de la calabaza. Se debe sacudir para que los palitos bajen al fondo. Etc.etc.

Cuando era chica mi madre me enseño las primeras letras acompañada de mates de leche. Me sonreía complacida cuando lograba dominar al demonio del lápiz que saltaba de mi mano como caballo salvaje, garabatos van mate viene, fui recibiendo consejos que me acompañan hasta hoy.

El mate es la excusa cuando queremos rescatar a un amigo de un mal trance, recuerdo cuando perdí a mi perrita amada Agata y mi amiga María me llevó a su casa a tomar unos mates y a preparar una torta.

El primer mate hecho por uno y estando a solas nos define como adultos. Recuerdo cuando soñaba con viajar y hacerlo sola. Cuando partí me lo llevé, y también me acompañó en el regreso. El mate es uno de los elementos más democráticos y argentinos que tenemos, no discrimina, no distancia, no segrega.

Es agradecido, es franco, es calido, ayuda a los buenos recuerdos y rompe el hielo de los nuevos encuentros.

Cuando conocí a quien es hoy mi marido, yo le convidé sus primeros mates, lo tomaba rápido como un té y al tercero me decía: gracias no quiero más. Debí explicarle que el mate debe ser respetado y homenajeado, que merece el lujo de destinarle tiempo…. Por no se si lo saben ustedes, el mate… el mate tiene alma.